Olvidar un nombre, no recordar dónde hemos dejado las llaves o entrar en una habitación y no saber qué íbamos a hacer son situaciones frecuentes y, muchas veces, forman parte del envejecimiento normal o del estrés diario. Este es uno de los motivos más frecuentes que vemos en consulta.
Sin embargo, cuando los fallos de memoria empiezan a afectar a la vida cotidiana, generan preocupación en el paciente o en su entorno, o aparecen otros síntomas cognitivos, es importante realizar una valoración neurológica especializada.
En consulta vemos con frecuencia pacientes que se preguntan:
- “¿Esto puede ser Alzheimer?”
- “¿Es normal para mi edad?”
- “¿Tiene tratamiento?”
- “¿Se puede frenar?”
La respuesta no siempre es sencilla, y por eso la valoración debe ser individualizada.
Lo más importante: la historia clínica
Aunque existen pruebas y test cognitivos, la parte más importante del estudio sigue siendo la anamnesis, es decir, conocer cómo funciona el paciente en su día a día.
Nos interesa saber:
- Desde cuándo existen los síntomas.
- Si progresan con el tiempo.
- Qué tipo de fallos aparecen.
- Cómo afectan a las actividades habituales.
- Si existen cambios en el comportamiento, el lenguaje o la orientación.
Por este motivo, es muy recomendable que el paciente acuda acompañado de un familiar o una persona cercana. Un buen informador aporta datos fundamentales sobre cambios que, en ocasiones, el propio paciente no percibe o minimiza.
Test cognitivos en consulta
Durante la valoración realizamos habitualmente pruebas breves de screening cognitivo que pueden hacerse en la misma consulta.
Estos test permiten explorar funciones como:
- Memoria.
- Atención.
- Lenguaje.
- Orientación.
- Funciones ejecutivas.
No sirven por sí solos para diagnosticar una enfermedad concreta, pero ayudan a detectar si existe un deterioro cognitivo y orientan sobre su gravedad.
En algunos casos es necesario ampliar el estudio mediante una valoración neuropsicológica más completa realizada por un neuropsicólogo especializado.
Estos informes neuropsicológicos permiten analizar de forma detallada distintos dominios cognitivos y son especialmente útiles en fases iniciales o cuando existen dudas diagnósticas.
Diferencia entre deterioro cognitivo leve y demencia
No todos los problemas de memoria significan demencia.
- Deterioro cognitivo leve
Hablamos de deterioro cognitivo leve cuando existe una alteración objetiva en alguna función cognitiva (por ejemplo, memoria), pero la persona mantiene una autonomía relativamente conservada en su vida diaria.
Es decir, hay fallos, pero el paciente sigue manejándose de forma independiente.
- Demencia
La demencia implica un deterioro cognitivo más importante, con repercusión clara sobre la autonomía y las actividades cotidianas: manejo del dinero, toma de medicación, organización doméstica, conducción, orientación, relaciones sociales, etc. Para graduar la evolución clínica utilizamos diferentes escalas, entre ellas la escala GDS (Global Deterioration Scale), que clasifica las fases del deterioro cognitivo desde estadios muy iniciales hasta fases avanzadas.
Si existe deterioro cognitivo, hay que buscar la causa
Cuando objetivamos un deterioro cognitivo, el siguiente paso es determinar su origen.
No todos los deterioros cognitivos son neurodegenerativos. Existen causas potencialmente tratables que es importante descartar.
Por ello solemos solicitar:
- Analítica de sangre. Permite descartar alteraciones metabólicas o médicas que pueden producir síntomas cognitivos, como problemas hormonales (por ejemplo, alteraciones tiroideas), déficit vitamínicos (specialmente vitamina B12) o alteraciones metabólicas o infecciones.
- Neuroimagen: TAC o resonancia magnética. La realización de un TC craneal o una resonancia magnética cerebral es una parte fundamental del estudio. Estas pruebas no se realizan para “confirmar un Alzheimer”, sino para excluir otras causas que puedan explicar el deterioro cognitivo. Por ejemplo, en ocasiones encontramos:
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- Ictus en zonas estratégicas relacionadas con los circuitos de memoria.
- Tumores.
- Hidrocefalia.
- Lesiones vasculares.
- Atrofias características.
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Nuevos biomarcadores en sangre: pTau217
En los últimos años están apareciendo nuevos biomarcadores relacionados con enfermedades neurodegenerativas.
Uno de los más prometedores es la pTau217, un marcador en sangre asociado a enfermedad de Alzheimer.
Hasta hace poco, este tipo de biomarcadores se utilizaban principalmente en investigación o mediante pruebas más complejas como el análisis de líquido cefalorraquídeo o el PET cerebral. Actualmente, la determinación en sangre está empezando a incorporarse progresivamente a la práctica clínica.
Aunque todavía estamos en una fase inicial de implementación, estos avances pueden ayudar en el futuro a mejorar el diagnóstico precoz y la precisión diagnóstica en fases iniciales.
Principales causas neurodegenerativas de demencia
Existen diferentes enfermedades neurodegenerativas que pueden producir deterioro cognitivo.
- Demencia tipo o enfermedad de Alzheimer
Es la causa más frecuente de demencia.
Suele comenzar con problemas de memoria episódica, especialmente dificultad para recordar información reciente, conversaciones o citas. Con el tiempo pueden aparecer problemas de orientación, lenguaje y autonomía funcional.
- Demencia con cuerpos de Lewy
Puede combinar deterioro cognitivo con fluctuaciones cognitivas marcadas, alucinaciones visuales, trastorno de conducta del sueño REM, y síntomas parkinsonianos (lentitud en los movimientos, alteración de la marcha o caídas frecuentes). Muchas veces los pacientes presentan gran variabilidad entre días “buenos” y “malos”.
- Demencia frontotemporal
Suele aparecer a edades más tempranas que el Alzheimer y, en muchos casos, los primeros síntomas no son de memoria. Predominan: cambios de conducta, desinhibición, pérdida de empatía, alteraciones del lenguaje y alteraciones del comportamiento, como conductas repetitivas o apatía.
¿Tiene tratamiento?
El tratamiento depende de la causa del deterioro cognitivo.
En algunos casos, tratar el problema subyacente (déficit vitamínicos, alteraciones tiroideas, trastornos del sueño, depresión, etc.) puede mejorar significativamente los síntomas.
En enfermedades neurodegenerativas existen tratamientos sintomáticos que pueden ayudar a estabilizar temporalmente algunos síntomas cognitivos y funcionales. El objetivo terapéutico es que el paciente no sufra. Además, un diagnóstico precoz permite controlar mejor los factores de riesgo vascular, planificar el seguimiento y adoptar medidas que ayuden a preservar la autonomía y la calidad de vida del paciente.
Una valoración precoz es importante
Consultar de forma temprana no significa asumir que exista una enfermedad grave.
Muchas veces los síntomas corresponden a situaciones benignas o tratables. Pero cuando existe un deterioro cognitivo real, identificarlo precozmente es importante para orientar el diagnóstico y ofrecer el abordaje más adecuado en cada caso. Puedes reservar tu cita aquí.