Cómo se perciben el mareo y el vértigo
El mareo y el vértigo son términos que los pacientes utilizan con frecuencia para describir una sensación de inestabilidad o pérdida de control del equilibrio. Cada persona lo percibe de forma diferente: algunos refieren giros o movimientos (vértigo), mientras que otros describen una sensación de flotación, inseguridad o aturdimiento (mareo).
Posibles orígenes y valoración
El primer paso en el diagnóstico es diferenciar si el origen está en el oído interno (sistema vestibular), en el sistema nervioso central o en ambos. Cuando existen dudas, es habitual complementar la valoración neurológica con una consulta de Otorrinolaringología.
En la sensación de equilibrio intervienen varias estructuras que deben funcionar de forma coordinada. El cerebelo, situado en la parte posterior del cerebro, integra la información que llega del sistema propioceptivo (receptores en músculos y articulaciones que informan de la posición del cuerpo), de la visión (que aporta referencias espaciales) y del sistema vestibular del oído interno (que detecta los movimientos y la orientación de la cabeza). Cuando alguno de estos sistemas falla, pueden aparecer mareos o vértigos.
Otras causas y necesidad de estudio
Los mareos también pueden deberse a causas generales como problemas metabólicos, anemia o alteraciones hormonales, así como a efectos secundarios de fármacos. Con frecuencia no existe una sola causa, sino la suma de varios factores.
Para orientar el diagnóstico suele ser necesaria una exploración clínica detallada y, en muchos casos, pruebas complementarias como analítica, estudios de imagen o pruebas vestibulares. A partir de ahí, se diseña un plan de tratamiento individualizado adaptado a cada paciente.