¿Qué son las alteraciones sensitivas?
La disminución de la sensibilidad (hipoestesia) o las alteraciones sensitivas en forma de adormecimiento u hormigueos (parestesias), o de sensaciones anómalas molestas o dolorosas (disestesias), son síntomas frecuentes en Neurología. Su origen puede encontrarse tanto en el sistema nervioso central (cerebro o médula espinal) como en el sistema nervioso periférico (raíces nerviosas, plexos o nervios).
Posibles causas
La forma en que aparecen estos síntomas —si son bruscos o progresivos, si afectan a una parte concreta del cuerpo o si cambian con el tiempo— es clave para orientar el diagnóstico. Enfermedades como la esclerosis múltiple, las lesiones de la médula espinal o las neuropatías periféricas pueden producir este tipo de alteraciones sensitivas.
En cambio, otras enfermedades neurológicas, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), no afectan a la sensibilidad, lo que también aporta información útil para diferenciar causas en la exploración clínica.
Cómo se estudian los síntomas
En muchos casos será necesario realizar pruebas complementarias como resonancia magnética, electromiografía o analítica, entre otras, para aclarar el origen del problema. Es importante recordar que las sensaciones subjetivas varían mucho entre pacientes.
A veces, estos síntomas pueden aparecer como expresión somática de la ansiedad, pero este diagnóstico siempre debe ser de exclusión, una vez descartadas otras posibles causas neurológicas.