La polineuropatía diabética es una de las complicaciones neurológicas más frecuentes en personas con diabetes.
Afecta a los nervios periféricos, sobre todo a los de los pies y las piernas, y suele aparecer de forma progresiva.
Muchas personas conviven con los síntomas durante meses o años antes de consultar, pensando que es algo “normal” de la diabetes. Sin embargo, entender qué ocurre y valorarlo correctamente es importante.

❓ ¿Qué es la polineuropatía diabética?
Es un daño de los nervios causado por la diabetes.
Los nervios periféricos son los encargados de transmitir la sensibilidad (dolor, temperatura, tacto) y de mover los músculos.
Cuando se dañan:
- La información sensitiva llega mal al cerebro
- Aparecen sensaciones anómalas o pérdida de sensibilidad
- En algunos casos, dolor neuropático
Lo más habitual es que la afectación empiece en los pies y vaya ascendiendo de forma simétrica.
⚠️ ¿Puede ser la primera manifestación de la diabetes?
Sí. Aunque lo más frecuente es que aparezca tras años de evolución, en algunos casos la polineuropatía diabética puede ser la forma de debut de una diabetes no diagnosticada.
Por este motivo, ante una neuropatía periférica, siempre es importante descartar diabetes u otros trastornos metabólicos, incluso aunque no exista un diagnóstico previo.
⏳ ¿Por qué aparece?
La causa principal es el efecto de la diabetes sobre los nervios y los pequeños vasos que los nutren.
No depende solo de los años de evolución: hay personas que la desarrollan antes y otras que no la presentan nunca.
Factores que influyen:
- Tiempo de evolución de la diabetes
- Control glucémico irregular
- Otras enfermedades asociadas
- Predisposición individual
🔎 ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra. Los más habituales son:
- Hormigueo o adormecimiento en los pies
- Sensación de quemazón o escozor
- Dolor, a veces intenso, sobre todo por la noche
- Molestias al roce de las sábanas
- Sensación de “calcetines puestos”
- Pérdida de sensibilidad al frío, calor o dolor
En fases más avanzadas puede aparecer:
- Inestabilidad al caminar
- Mayor riesgo de caídas
- Heridas en los pies que pasan desapercibidas
No todas las polineuropatías diabéticas duelen, y la ausencia de dolor no significa que no exista daño.
🩺 ¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en:
- Los síntomas que refiere el paciente
- La exploración neurológica
En algunos casos se solicita un electromiograma, que ayuda a:
- Confirmar el tipo de neuropatía
- Valorar su extensión y gravedad
- Excluir otras causas de daño nervioso
No siempre es necesario realizar pruebas complementarias.
💊 ¿Tiene tratamiento?
La polineuropatía diabética no siempre es reversible, pero sí puede tratarse.
El abordaje tiene dos objetivos principales:
1️. Controlar los síntomas
Especialmente el dolor neuropático, que puede ser muy limitante.
2️. Evitar la progresión
Un manejo adecuado puede ayudar a estabilizar el daño nervioso y evitar que los síntomas empeoren.
El seguimiento neurológico permite adaptar el tratamiento a cada caso.
🧠 Vivir con polineuropatía diabética
Muchas personas con polineuropatía diabética llevan una vida activa y funcional.
El primer paso es poner nombre a lo que ocurre, entenderlo y tratarlo correctamente.
Consultar no siempre significa iniciar medicación, pero sí permite:
- Aclarar el diagnóstico
- Valorar la gravedad
- Elegir el mejor enfoque terapéutico
🦶 Polineuropatía diabética
La polineuropatía diabética es una de las complicaciones neurológicas más frecuentes de la diabetes.
Afecta a los nervios periféricos, sobre todo a los de los pies, y suele aparecer de forma progresiva.
Puede manifestarse como:
– Hormigueo o adormecimiento
– Sensación de quemazón
– Dolor, a veces intenso
– Pérdida de sensibilidad
No siempre aparece tras muchos años de diabetes. En algunos casos, puede ser la primera manifestación de una diabetes no diagnosticada.
No es lo mismo que un problema circulatorio ni “algo normal” que haya que aguantar.
Aunque el daño nervioso no siempre es reversible, sí puede tratarse y estabilizarse.
El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exploración neurológica. En algunos casos se realizan pruebas como el electromiograma.
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