¿En qué consiste?
La toxina botulínica tipo A (Botox®) es un tratamiento preventivo utilizado en Neurología para reducir la frecuencia y la intensidad de las cefaleas en pacientes con migraña crónica.
A diferencia de su utilización con fines estéticos, el tratamiento de la migraña sigue un protocolo médico específico, con infiltraciones en diferentes puntos de la cabeza y el cuello.
¿Cuándo se utiliza la toxina botulínica para la migraña?
La principal indicación de la toxina botulínica es la migraña crónica, que se caracteriza por presentar dolor de cabeza 15 o más días al mes, durante más de tres meses, con características de migraña en al menos 8 de esos días.
La toxina botulínica puede ser una opción especialmente útil cuando las migrañas son muy frecuentes y otros tratamientos preventivos no han conseguido un control suficiente o no se toleran adecuadamente.
No todos los pacientes con migraña necesitan este tratamiento. Antes de indicarlo es importante realizar una valoración neurológica, confirmar el diagnóstico y valorar la frecuencia de las crisis, su repercusión en la vida diaria y los tratamientos utilizados previamente.
¿Cómo actúa la toxina botulínica en la migraña?
Aunque popularmente se conoce la toxina botulínica por su utilización estética, su efecto en la migraña es diferente.
La toxina botulínica modula la liberación de determinadas sustancias implicadas en la transmisión del dolor y disminuye la activación de las terminaciones nerviosas relacionadas con la migraña. De esta forma puede reducir la sensibilización del sistema trigeminal y disminuir la frecuencia y la intensidad de las cefaleas.
Su objetivo no es eliminar una crisis que ya ha comenzado, sino prevenir la aparición de nuevas crisis y reducir la carga global de la migraña.
¿Cómo se realiza el tratamiento?
El procedimiento se realiza en la propia consulta y habitualmente dura pocos minutos.
Para el tratamiento de la migraña crónica se utiliza un protocolo específico denominado PREEMPT, desarrollado y estudiado específicamente para esta enfermedad.
Consiste en realizar pequeñas infiltraciones de toxina botulínica en diferentes puntos de la frente, el cráneo y el cuello.
El protocolo estándar utiliza 155 unidades distribuidas en 31 puntos de infiltración. Las infiltraciones se realizan con una aguja muy fina y generalmente son bien toleradas.
¿Cada cuánto tiempo se administra?
El efecto de la toxina botulínica es temporal. Habitualmente el tratamiento se realiza cada 12 semanas.
El efecto no es inmediato. La mejoría aparece progresivamente después de la infiltración y el beneficio puede aumentar después de los primeros ciclos de tratamiento.
La respuesta se evalúa fundamentalmente mediante la reducción de los días de cefalea y migraña, pero también teniendo en cuenta la intensidad de las crisis, la necesidad de medicación para el dolor y la repercusión de la enfermedad sobre la actividad laboral, familiar y social.
La necesidad de ciclos repetidos dependerá de la evolución de cada paciente. En algunos casos, puede plantearse espaciar o suspender las infiltraciones.
¿Es doloroso?
La mayoría de los pacientes describe únicamente pequeños pinchazos o molestias leves y transitorias durante el procedimiento. Puede venir sólo a la consulta, no es necesario que sea ayunas, y puede conducir antes y después del tratamiento.
¿Tiene efectos secundarios?
La toxina botulínica es un tratamiento generalmente bien tolerado cuando se utiliza correctamente.
Los efectos adversos suelen ser leves y transitorios. Entre ellos pueden aparecer:
- dolor o pequeñas molestias en los puntos de infiltración;
- sensación de tensión o dolor cervical;
- debilidad temporal de algún músculo próximo a la zona infiltrada;
- caída transitoria del párpado o de la ceja, de forma poco frecuente.
Antes del procedimiento se revisan los antecedentes médicos y tratamientos del paciente para descartar posibles contraindicaciones.
¿La toxina botulínica sirve para cualquier dolor de cabeza?
La principal indicación con evidencia científica y autorización específica es la migraña crónica. No todos los pacientes con migraña ni todos los tipos de cefalea se benefician de la toxina botulínica.
En determinadas situaciones seleccionadas, el neurólogo puede valorar su utilización en otros tipos de cefalea.
Por ello, antes de realizar una infiltración es fundamental establecer correctamente qué tipo de dolor de cabeza presenta el paciente.
Toxina botulínica y bloqueo anestésico: ¿son lo mismo?
No. Son dos procedimientos diferentes que pueden utilizarse en determinados pacientes con cefalea.
Los bloqueos anestésicos consisten en infiltrar pequeñas cantidades de anestésico local alrededor de determinados nervios implicados en el dolor, como el nervio occipital.
La toxina botulínica, por el contrario, es fundamentalmente un tratamiento preventivo de la migraña crónica y se administra siguiendo un patrón de infiltración específico en múltiples puntos de la cabeza y el cuello.
La elección de una técnica u otra depende del diagnóstico, las características del dolor y los tratamientos utilizados previamente.
¿Puedo recibir toxina botulínica si ya tomo otros tratamientos para la migraña?
En muchos casos, sí.
La toxina botulínica forma parte del tratamiento preventivo de la migraña y su utilización debe integrarse dentro de un plan terapéutico individualizado. Dependiendo de cada paciente puede coexistir con tratamiento para las crisis y con otros tratamientos preventivos.
Durante la consulta se revisa el tratamiento actual y se decide qué estrategia es la más adecuada.
¿Cómo solicitar una cita para el tratamiento con toxina botulínica?
El tratamiento con toxina botulínica se realiza de forma presencial en nuestra consulta de Neurología en Barcelona.
Si está interesado en este tratamiento, puede contactar con nosotros a través de WhatsApp o por correo electrónico (info@drcabreramaqueda.com). Le informaremos sobre la disponibilidad, el procedimiento y la forma más adecuada de organizar su visita.
En función de cada caso, podrá programarse una visita de valoración junto con el tratamiento o realizar inicialmente una consulta neurológica para confirmar la indicación y planificar posteriormente la infiltración.